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Peugeot 5008 1.6 HDI vs Mazda5 1.6 CRTD, Ford Grand C-Max 1.6 TDCi y Citroën Grand C4 Picasso HDi 110
Desarrollado por los Grupos Ford y PSA, este polifacético motor 1.6 Diesel compartido por estos cuatro modelos, evoluciona para cumplir con la exigente norma Euro5 sobre emisiones de escape. Un motor, por sus posibilidades, de uso universal, ejemplo de la evolución Diesel y de sinergia industrial.
Fotos: Mikael Helsing
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Nos acordamos cuando llegaron los primeros monovolúmenes compactos, en plena efervescencia del motor Diesel, cuando entre todos los fabricantes existía una guerra directa por sobresalir con sus cada vez más sofisticados propulsores de inyección directa. Pero no era tanto la potencia que se había logrado hasta la fecha, sino era su exuberante par lo que los hacían ideales para este tipo de coche familiar, que a golpe de gas se movían incluso bajo su inmensa capacidad de carga.
Los 1,9 y

Menos es más
Al tiempo, se rebaja considerablemente el régimen de giro en el que se alcanza la potencia máxima, anunciándose su máximo pico de fuerza a 3.600 rpm, 400 antes que en el original. Una demostración más, tal vez, de que salvo contadas excepciones —BMW—, todos los fabricantes prefieren optimizar el rendimiento desde abajo, y no por arriba, lo cual supondrían gastos de combustible más elevados y sobre todo un uso del cambio en detrimento del agrado de conducción. Esta última característica, además, resulta bienvenida cuando la tónica general es mover desarrollos de cambio muy largos. Estos cuatro casos son claros ejemplos de las nuevas tendencias de conducción que vienen imponiendo los Diesel, ya que muy por debajo de 2.000 revoluciones están ofreciendo el par máximo y unos valores que garantizan una respuesta y agrado de conducción para rendir con plenitud en estos monovolumen de tonelada y media de peso y con hasta 7 asientos que ocupar.
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Quién es quién
Cuestiones ya de cada grupo, en Ford y Mazda anuncian 115 CV por 112 Citroën y Peugeot. Incluso Citroën se desmarca con un par algo superior: 28,5 mkg por 27,5 en sus rivales. Llevados a la práctica, muchos son los factores aledaños que repercuten más o menos directamente en rendimiento: peso, aerodinámica y, sobre todo, desarrollos de cambio y tipo de transmisión, donde aquí, también encontramos dos importantes diferencias: mientras que los Grand C-Max y Mazda 5 no disponen por ahora de cambio automático, los responsables de prensa de Citroën y Peugeot han decidido desviarnos sendas versiones con embrague pilotado, que por su falta de rapidez, resulta ser una dura prueba que, a nuestro juicio, este propulsor supera con éxito.

Es esta pareja la que, por chasis, impone el ritmo más dinámico de todo el lote de coches, aunque un análisis mucho más global de la situación invierte los términos que, por motor, daban ganador al Mazda. El Grand C-Max se desmarca con una conducción mucho más dinámica y precisa que, o bien invita a conducirlo con mayor decisión, o su superior precisión implica más confianza que evitan tener que retener el vehículo para volver a relanzarlo una vez que ya se ha inscrito en la curva. Podríamos decir que el Grand C Max es, actualmente, la mejor referencia de este segmento.
Es el 5008 donde el susurro mecánico y de rodadura resulta más aislado, prueba de la excelente calidad de ejecución de este vehículo. Dinámicamente, sin llegar a los estándares de Mazda o Ford, también muestra una alta capacidad direccional, pero eso sí, enturbiada por una amortiguación que tienen a “extenderse” sobre los límites deseados e implican poner en acción al control de estabilidad, requiriendo estar más en guardia que a bordo de los otros dos coches.
Citroën, por su parte, está en otra guerra. La indisoluble asociación de este motor con este cambio (idéntico mecánicamente al de Peugeot, pero con una gestión más pausada) junto a unas suspensiones que abogan claramente por el confort de marcha, sólo invitan a adoptar una cómoda postura de conducción y dejar que pasen los kilómetros, no sin exigir algo de fe en las trazadas más exigentes dado el excesivo cabeceo y balanceo de carrocería. En este caso, su transmisión es una gran ayuda para el cliente tipo de este coche que, probablemente, renuncia a llevar el motor en su salsa: basta con aplicar presión sobre el pedal del acelerador para despreocuparse de un adelantamiento o una incorporación desde un carril de aceleración. En su haber, el consumo más bajo de todos, tal vez porque como declara oficialmente, su mayor cifra de par declarada permita mover la sexta marcha en condiciones más duras que los otros tres coches.
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