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Un cinco plazas atractivo
El avance más palpable y vistoso, a la vista está, está en su diseño, mucho más elaborado que el anterior Agila. Por dentro también se ha dado rienda suelta al atrevimiento con soluciones muy personales, como la ubicación independiente del cuentarrevoluciones, como en el Smart fortwo, o la palanca de cambios sobreelevada sobre la consola central.
No faltan los detalles típicos del segmento, como diversos huecos repartidos por todo el habitáculo, incluso un segundo maletero resguardado sobre el falso piso posterior. El asiento posterior es deslizable y el respaldo es abatible, dando lugar a un diáfano espacio de 1.100 litros de capacidad.
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Los motores de gasolina del Agila son de origen Suzuki: un 1.0 tricilindrico de 65 CV y un 1.2 de 86 CV. El Diesel es un 1.3 common rail de 75 CV de origen Opel
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Como el primer Agila, esta nueva segunda generación mantiene la continuidad al proyecto común con Suzuki, del que deriva el Splash, sustituto del Wagon R y clon del Agila. Como en el Splash, los motores de gasolina del Agila son de origen Suzuki: un 1.0 tricilindrico de 65 CV y un 1.2 de 86 CV. El motor Diesel lo aporta Opel, en concreto un moderno 1.3 common rail de 75 CV.
Su orientación ciudadana no corta otras aspiraciones: el Agila podrá contar con control de estabilidad, airbag frontales, laterales y de cabeza, y caja de cambios automática en la versión grande de gasolina.
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