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Cuatro cilindros con turbo
Las versiones para Europa presentan bastantes modificaciones respecto a las comercializadas en el mercado americano. Para empezar, aquí sólo se venderá, al menos inicialmente, con caja de cambios manual de seis velocidades asociada a un sistema de tracción total con reparto activo del par, variable de 100/0 a 50/50 entre ambos ejes. También se han modificado los tarados de la suspensión incorporando muelles y amortiguadores —separados— de mayor firmeza, refuerzos en el bastidor, una dirección más rápida y detalles estéticos poco relevantes, como paragolpes, retrovisores o faros antiniebla específicos.
El CX-7 monta el motor del MPS de cuatro cilindros en línea con sistema de inyección directa, turbo e intercooler, aunque en este caso la potencia aumenta hasta los 260 CV y el par máximo a 38,7 mkg a 3.000 rpm, unos valores espectaculares para un todo-camino que se muestra bastante ligero, con 1.695 kg. En marcha proporciona unas sensaciones de auténtico deportivo, con unas aceleraciones y unas recuperaciones brillantes.
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| DESTACAMOS |
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La respuesta del acelerador es inmediata. Desde poco más de 1.500 rpm hay buena entrega de potencia
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La palanca del cambio, algo retrasada sobre la consola central, permite un manejo rápido y preciso e invita a jugar con ella para lograr unas mejores prestaciones más vivas. Una dirección sensible al giro facilita la inscripción del CX-7 en las curvas, que se muestra muy ágil en trazados sinuosos gracias a las efectivas recuperaciones de su motor turbo.
Equipamiento completo
En lo referente a la dotación de serie, en las versiones para el mercado español habrá un único acabado, denominado Sportive, en el que se incluye tapicería de piel con asientos eléctricos calefactados, llantas de aleación de 18 pulgadas, sensores de lluvia y luz, faros de xenón, techo solar practicable, equipo de sonido Bose de 240 watios de potencia, sistema de arranque sin llave y hasta la pintura metalizada, por 37.000 euros.
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