|
Destacamos...
Del 1.6 de gasolina lo que más llama la atención es que al ralentí da la impresión de estar apagado, ya que apenas suena ni vibra. La cosa cambia a partir de medio régimen en fases de aceleración, momento en el que su sonido se hace más presente que en el Diesel, muy aconsejable este último por su buena respuesta y sobre todo por su bajo consumo, aunque con una dirección un ápice más dura a causa del mayor peso del motor sobre el eje delantero.
Todas las cajas de cambio son manuales de cinco marchas, excepto la del turbodiesel más potente (140 CV), que es de seis. También estará disponible una caja automática de cuatro velocidades para los 1.6 y 2.0 de gasolina, así como para el 1.6 turbodiesel de 115 CV.
Para estirar las piernas
El interior recuerda mucho al cee’d, con una configuración similar y con unas plazas traseras dignas de récord por su espacio para las piernas, aunque trata de brindar un mayor grado de refinamiento mediante algunos detalles específicos.
Por ejemplo, la iluminación del cuadro de mandos (tipo Audi, con una pantalla multifunción para el ordenador de viaje entre el velocímetro y el cuentavueltas), de la radio y del climatizador es azulada, en lugar de naranja. También son preferibles los asientos delanteros, en los que se puede conseguir una muy buena postura de conducción mediante todo tipo de reglajes, entre los que no falta el de apoyo lumbar, altura y regulación del volante en elevación y profundidad.
Las dos guanteras, tanto la que hay frente al asiento del acompañante como la que se encuentra bajo el apoyabrazos central, están refrigeradas mediante sendas salidas de aire acondicionado. En la última hay una toma USB y otra de minijack para conectar dispositivos MP3 tipo iPod e incluso un “pendrive” cargado con música. Por otra parte, en la zona delantera hay dos luces de lectura, mientras que la iluminación principal del interior se encuentra en la parte central del techo.
Vista y tacto
En cuanto a acabados, hay que hacer una positiva mención a la profusión de plásticos blandos combinados entre sí —en algunas versiones son de distintos tonos—, que logran un buen aspecto a primera vista y al tacto. Por el contrario, todavía hace falta mejorar la calidad táctil con “regusto” a plástico duro de algunos mandos, por ejemplo los elevalunas, o los seguros de las puertas.
Otra pequeña pega es el funcionamiento del climatizador, que resulta algo brusco en ocasiones, pero en general es un modelo bien resuelto y rival directo, del Mégane, C4 y compañía, a los que puede mirar de frente sin problema. La próxima carrocería en aparecer será la familiar, seguida más adelante de las versiones CW y X, que militarán en el campo de los cross-wagon y SUV, respectivamente.
|