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Tradicionalmente, un salón como el de París era un acontecimiento que, sobre todo, tenía que ver con los coches, con las presentaciones, con los prototipos nunca vistos que dejan a la gente con la boca abierta. Sin embargo, los tiempos cambian que es una barbaridad y la industria automovilística atraviesa terrenos movedizos.
La vieja automoción europea, heredera de más de un siglo de buen hacer en la fabricación de coches, está ante una encrucijada y, además, soporta con dificultad un sinfín de acosos. El más importante, el de la imparable competencia asiática, ahora ya compuesta por japoneses, coreanos, chinos y, en menor medida, indios.
Acuciada por el crecimiento de estos fabricantes, la industria europea tiene que decidir qué hace para sobrevivir en el tiempo. Y en este Salón de París
se nos van a mostrar las líneas generales de esa estrategia de supervivencia. El camino lo muestra Renault, que, ya aliada con Nissan, negocia un pacto planetario con General Motors. Richard Wagoner, jefe supremo de GM, viene a París para sentarse con Carlos Ghosn, su homólogo en Renault-Nissan. Esa reunión será el punto fuerte del salón, eclipsando la presentación de cualquier novedad, por rutilante que esta sea.
Y lo bueno del caso es que, si no hay acuerdo entre estos dos gigantes, Ford está a la espera para ofrecerse como “novia” a GM. Son ideas que hace sólo unos años parecían impensables y que, sin embargo, se han convertido en la única forma de solucionar una crisis que ya parece demasiado grave.
Si de París sale un acuerdo que una a Renault, Nissan y General Motors, estaríamos hablando del nacimiento de un gigante industrial de proporciones nunca vistas, un monstruo que agruparía a decenas de marcas, cientos de fábricas y docenas de miles de trabajadores. Después de París, a lo mejor nada vuelve a ser igual.
Lo que está claro es que este evento parisino está cargado de trascendencia. La amenazante presencia de los chinos y el incontestable poderío de los japoneses contrasta con el aujero en que andan metidos los fabricantes americanos y con las grietas que empiezan a mostrar los cimientos de los europeos, asustados por la baja rentabilidad y obsesionados con la deslocalización. Y después están los problemas laborales de Volkswagen, los esfuerzos de Fiat por sobrevivir, los rumores que pesan sobre marcas como Aston Martin… Todos son síntomas que hablan con claridad de los problemas que atormentan a los dirigentes de las grandes compañías.
Sopresas anticipadas
Y, claro, con la actualidad centrada en el plano estratégico-financiero, los focos que alumbran los estands de las marcas brillan un poco menos. No porque los modelos que están bajo el haz de luz sean poco interesantes, sino porque la situación “política” les ha restado protagonismo.
Pero no sólo es culpa de la tesitura empresarial, sino, una vez más, del cambio de los tiempos. Con la aparición de nuevos y más poderosos medios de comunicación, como Internet, las marcas han cambiado sus estrategias a la hora de dar a conocer las novedades. Cada vez dejan menos para el salón y cada vez adelantan más sus “sorpresas”, buscando una mayor presencia en los medios y un mayor conocimiento por parte de los posibles compradores.
Así, cuando el público entre en el salón, ya no irá de susto en susto, sino que tendrá la ocasión de ver en vivo lo que lleva semanas viendo en la prensa. Habrá algún coche que se descubra a última hora, como un concept SUV que promete Renault o una importante sorpresa anunciada por Toyota, pero el grueso de las estrellas ya han sido vistas antes. Hace semanas que venimos hablando de coches como el Peugeot 908 RC, el Citroën C4 Picasso, Ford Focus Cabrio, el Mazda Senku o el Volkswagen Iroc, todos ellos, grandes atracciones de la cita gala.
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Aun así, hay mucho que comentar de este aluvión de novedades que hemos ido canalizando durante el mes de septiembre. Es llamativa, por ejemplo, la fuerte presencia de todo terrenos, un segmento al alza que atrae a muchos compradores a pesar de las trabas que le van poniendo los gobiernos: dificultades para acceder al campo, problemas para circular por las ciudades, carestía del combustible… También la cantidad de coches de concepto es sintomática, pues habla del esfuerzo que están haciendo las marcas por ganar notoriedad pública. Y, por último, también hay un buen número de modelos que se ponen a la venta, un grupo en el que destaca la fuerte presencia de monovolúmenes, otro de los segmentos de moda.
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Como nota para observadores, podemos señalar también la nutrida presencia de marcas americanas con modelos nuevos, algunos en primicia. Es el caso de Dodge, que trae el Avenger como gran novedad para apuntalar su incipiente conquista de Europa, iniciada con el Caliber. Jeep, con un nuevo Wrangler, y Cadillac, con varios deportivos, refuerzan la presencia estadounidense.
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Pero, a pesar de las tribulaciones y de las estrategias, hasta el próximo 15 de octubre, los amantes del motor tenemos una cita ineludible con los coches y su futuro. Si eres uno de los afortunados que va a ir a París, aquí tienes toda la información que necesitas para tu visita.
Y, si no puedes ir, no te preocupes, aquí tienes toda la información que ha generado este Salón de París.
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