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La Dirección General de Tráfico lo tiene claro: el uso del teléfono móvil mientras que se conduce es peligroso y puede causar multitud de accidentes. Diversos estudios avalan esta tesis e, incluso, los propios conductores son conscientes de ello. Sin embargo, seguimos utilizando este dispositivo continuamente.
Para quitarnos las ganas de hacerlo, la DGT inicia desde hoy, y hasta el domingo 7 de marzo, una campaña de control del uso del teléfono móvil al volante que irá acompañada de mensajes disuasorios.
En cuanto a las medidas de vigilancia, el objetivo de la DGT es que los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil aumenten los controles sobre este factor de riesgo. Se prevé realizar unos 7.000 diarios a conductores que circulen por las carreteras, con lo que durante el período de la campaña se calcula que se alcancen los 100.000.
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La distracción es la causante del 27,7 por ciento de los accidentes de tráfico en nuestro país. Casi 800 personas murieron en 2005 por este motivo. Hablar por el móvil mientras que se conduce es uno de los factores que genera más despistes.
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Estos controles vendrán acompañados de mensajes de concienciación. El eslogan elegido para esta campaña, “Conduciendo…las llamadas pueden costar vidas”, será transmitido por radio, prensa y paneles de información en las carreteras.
Se quiere sensibilizar a los automovilistas en varias direcciones. La primera es disuadirlos de llamar o coger el móvil mientras se conduce. La DGT argumenta que el riesgo de sufrir un accidente cuando se usa el teléfono móvil es cuatro veces mayor que si no se utiliza y es equiparable, en algunos casos, a circular con una tasa de alcohol en sangre de 1 gramo por litro (el doble de lo permitido).
¡Peligro, suena el móvil!
El momento de mayor peligro, según los expertos, se produce cuando se recibe una llamada. El ritmo cardiaco se acelera con la sorpresa que produce el sonido del móvil y, desde ese instante, el conductor tiene que dividir su atención entre el desarrollo de la conversación y las circunstancias del tráfico.
Mientras hablamos por el móvil, perdemos la capacidad de mantener una velocidad constante, de mantener una distancia de seguridad suficiente y el tiempo de reacción se incrementa de manera notable. Nuestro nivel de concentración disminuye y podemos dejar de percibir hasta el 40 por ciento de las señales.
Cuanto más se alargue la conversación, peor. Según diversos estudios, pasados los dos primeros minutos, el conductor aleja su atención de la carretera y la pone en la conversación que está teniendo. Si las noticias que se reciben son malas, a la falta de atención hay que sumar un grado importante de tensión.
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Durante 2005, los agentes de la Agrupación de Tráfico realizaron más de 72.000 denuncias por el uso del teléfono móvil, un 18,5 por ciento más que en 2004.
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Tráfico advierte también de los teléfonos móviles con manos libres. Son menos peligrosos, aunque también afectan a la atención y a la reacción de los conductores.
Los peatones, también afectados
La DGT quiere hacernos ver que la seguridad al volante es cuestión de todos. Por eso, pone también énfasis en que se evite realizar una llamada al móvil de quien se sabe que puede estar conduciendo. Al mismo tiempo, se advierte a los peatones que redoblen la atención cuando hablan por el móvil, pues, bajo esa distracción, tienen más posibilidades de cruzar sin mirar o de bajar a la calzada de repente.
Lo que no niegan las autoridades es la gran utilidad del móvil, sobre todo de cara a una emergencia, por lo que recomiendan llevar uno en el coche.
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Camuflados en el País Vasco
La Ertzaintza y las policías locales de las tres capitales vascas y de otros municipios también participarán en esta campaña contra el binomio móvil-conducción, aunque, para ello, emplearán vehículos camuflados para detectar a los infractores.
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El autobús de los choferes borrachos
Por otro lado, la Guardia Civil de Tráfico de Jaén ha detenido a un conductor de autobús que dio positivo y triplicó la cantidad de alcohol en sangre permitida. Otro tanto ha sucedido con el conductor suplente. Ambos choferes eran responsables de la conducción de un autobús que transportaba a 53 pasajeros que se dirigían a Galicia.
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