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Así de contundente y esperanzador es el objetivo que se ha marcado el Gobierno para los próximos tres años. Un ambicioso proyecto de Tráfico que tratará de fijar objetivos muy concretos y en el que el carné por puntos –que entrará en vigor este próximo año- desempeñará un papel clave.
De ese modo, y según los cálculos “posibles”, esta medida significaría pasar de los 4.471 muertos contabilizados durante el año 2004, a los 3.241 en 2008.
El índice de defunciones por causas de tráfico se sitúa actualmente en los 110 muertos por cada millón de habitantes. Así, para dentro de tres años, la escalofriante cifra debería quedarse en 76 fallecidos por cada millón de personas, lo que situaría a España al nivel actual de países como Finlandia o Dinamarca, que ocupaban el cuarto y quinto lugar con menos accidentes mortales en el ranking de la UE previa a la ampliación a 25 estados.
Entre las metas propuestas, algunas casi ya alcanzadas como la de duplicar los controles de alcoholemia o situar la velocidad media en los 98 km/h –en el año 2003 ya estaba en 99,3 km/h-, se suma la de reducir los accidentes con víctimas a 95.000, dato paradójico si se tiene en cuenta que en el año 2004 ya estaba en las 94.009 .
Otro de los objetivos será conseguir que el 90 por ciento de los conductores que circulen por vías urbanas ( se incluyen también a los que ocupan el asiento del copiloto) use el cinturón de seguridad correctamente. Igualmente, deberán hacerlo los ocupantes de las plazas traseras en el 70 por ciento de los casos.
En el caso de los motoristas, el uso del casco deberá ser efectivo en el 95 por ciento de los conductores y en el 75 por ciento de sus acompañantes.
Otro de los detalles en los que se incidirá desde dicho Plan, es en el hecho de que, pese a que el número de muertes se ha visto reducido en la última década, no ha ocurrido lo mismo con el número de heridos leves, que no ha parado de crecer alcanzando su récord histórico en 2003 en el que el número de lesionados superó los 124.000.
La industria del automóvil y Fomento también tienen su parte. Desde la DGT se apunta la necesidad de rejuvenecer el parque automovilístico con el fin de lograr que al menos el 65 por ciento de los vehículos tenga menos 10 diez años. Asimismo, Fomento debería reducir los 959 puntos negros de las carreteras y situarlos en 860 en el plazo que comprende el Plan.
Si a las reuniones mensuales entre los responsables de dicho proyecto se añaden las anuales previstas entre el Director General de Tráfico y el ministro de Interior, el compromiso político del Plan estaría, nunca mejor dicho, a prueba de choque.
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Vales de gasolina para los conductores sobrios
Así de eficaz y original es el plan que desde la Fundación Alcohol y Sociedad están acercando a los jóvenes leridanos bajo el lema “Un conductor cada noche”. La historia es simple y hasta heroica. Un voluntario por cada una de las pandillas que se reúnen en los lugares de ocio de Lérida se convierte en el “conductor abstemio” durante esa noche. Una particular gymkhana en la que el protagonista es el encargado de desplazar a sus amigos y depositarlos en casa sanos y salvos cuando la fiesta concluye. El paladín deberá superar cuatro pruebas –cuatro controles de alcoholemia realizados en intervalos de una hora- en los que demuestre no haber probado ni una sola gota de alcohol. En la primera se le entrega un vale intercambiable por un refresco. La segunda va con mensaje: una camiseta que reza “Esta camiseta puede salvarte la vida”. En la tercera prueba, los verdaderos campeones de la noche reciben la entrada para una discoteca, donde deberán pasar el último de los controles para llevarse los 20 euros de gasolina que figuran en el cheque-regalo que corona el programa.
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