|
De un tiempo a esta parte se está poniendo de moda entre las marcas automovilísticas diferenciar la estética y el concepto de las variantes de tres y cinco puertas de sus compactos. Así, normalmente, la primera tiene como cliente potencial el público joven o con preferencias deportivas, mientras que la segunda está enfocado a compradores que cuentan con familia y, por ello, necesitan de un espacio más utilizable. Lo curioso, últimamente, es que las diferencias de diseño entre una carrocería y otra son más que palpables, lo que lleva a las marcas a incluso denominar a cada versión de manera diferente.
Este el caso del Astra de tres puertas, al que Opel ha apellidado GTC (Gran Turismo Compacto) y al que ha dotado de un diseño y un enfoque claramente deportivo.
Aunque es un coche ya bastante visto por las carreteras nacionales, los otros conductores siguen mirándolo con una mezcla de admiración y curiosidad, gracias a sus líneas agresivas y musculosas y su aspecto coupé.
Esta carrocería tiene personalidad propia y es prácticamente nueva respecto a la variante de cinco puertas, de la que sólo se mantienen tres elementos: el capó, el paragolpes delanteros y las ventanillas. Frente al Astra convencional, sus rasgos son más afilados, es más aerodinámico y su carrocería es más baja (15 mm menos que la versión de cinco puertas).
Menos habitabilidad
Estas concesiones al diseño no han penalizado en exceso la habitabilidad interior del Astra GTC, aunque sí se ha visto algo afectada frente a su hermano de cinco puertas. El espacio para las piernas, gracias a que utilizan la misma plataforma, se mantiene, pero se pierde anchura (3 centímetros menos) y altura (siete centímetros menos). Esto hará más difícil la vida a bordo en las plazas traseras a aquellas personas que superen el 1,80 , sobre todo a la hora de desplazamientos largos. Por lo demás, el espacio trasero es suficiente para albergar a tres adultos, no siendo el acceso a esta zona demasiado complicado gracias a lo fácil que se desplazan y manipulan los asientos delanteros. Respecto a la competencia de tres puertas, es de los que menos centímetros da, sobre todo en altura (sólo el Focus 3p está peor que él) y en anchura (el Alfa 147 es más estrecho).
 |

|
El maletero, aunque oficialmente mantiene su capacidad, según nuestro Centro Técnico ha descendido su volumen mínimo desde los 380 hasta los 345 litros, lo que ya no le sitúa en los puestos de cabeza en este apartado, sino en la mitad del pelotón, por debajo de Focus (420 litros), León (385) y 307 (380 litros) y a la altura de Corolla, C4 y Mégane. Esto, en la práctica, se traduce en la posibilidad de albergar un par o tres de maletas y, si se abaten los asientos traseros, algo más.
Decíamos anteriormente que se ha buscado diferenciar estéticamente las variantes de tres y cinco puertas, pero esto no ocurre igualmente en el interior, pues no hay nada que los diferencie. No hay ni una pizca de gracia en un salpicadero que está correctamente rematado pero que peca de ser demasiado serio, demasiado "alemán". Los relojes son muy visibles, aunque echamos de menos el de la temperatura del agua, y los mandos están muy a mano, aunque, en nuestra opinión, hay demasiados, lo que da una sensación confusa por la acumulación de botones.
La postura de conducción no merece ninguna crítica, pues los asientos son cómodos, con un mullido algo blando, eso sí, y sujetan bien el cuerpo a la altura de los riñones y la posición al volante, que puede llegar a ser bastante baja, se encuentra con razonable facilidad. Otra cosa es la visibilidad que tenemos del tráfico que nos rodea. Frontalmente no hay pegas, los problemas vienen cuando miramos por los retrovisores. Los dos exteriores nos parecen algo pequeños, pero no excesivamente, sin embargo, cuando miramos por el interior vemos muy poco, la verdad. Incluso teniendo todos los reposacabezas en su posición más baja, la visibilidad, por las dimensiones de la ventanilla trasera, es escasa.
|