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El debate está servido. La Dirección General de Tráfico planea desvelar la ubicación de 500 nuevos radares, con el fin de probar que su instalación no está motivada por un afán recaudatorio. Sin embargo, los conductores no se fían: existen muchos dispositivos –móviles y fijos- que siguen “escondidos”.
Los cinemómetros controlaron la velocidad de 2.344.652 vehículos en 2004 y, de ellos, 647.020 (un 25 por ciento más que en el año anterior) fueron “cazados” rebasando los máximos permitidos. A esta cifra, ya de por sí alta, habría que sumar la de los infractores vascos y catalanes, cuyas comunidades autónomas tienen transferidas las competencias de tráfico.
Sólo hace falta echar un vistazo a las sanciones para hacerse una idea de lo que recaudó el Estado. Por cada infracción grave, la imposición económica varía entre los 92 y los 301 euros, mientras que el conductor puede perder su carné entre un día y un mes. Si la falta es muy grave, la multa oscilará entre los 302 y los 602 euros. La retirada de la licencia de circulación puede llegar a los 3 meses.
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Cuando llegue el carné por puntos, rebasar los máximos permitidos en cada vía mermará considerablemente nuestros 12 tantos iniciales. Según la velocidad a la que sea “cazado” el automovilista, nuestra licencia perderá de 2 a 6 puntos. Por el contrario, aquellos que cumplan 3 años sin que su permiso “adelgace” serán recompensados con dos puntos extra.
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La DGT quiere sacudirse de encima las acusaciones de “organismo recaudador”, por lo que ha adoptado una nueva política. Hasta 2007, instalará 500 nuevos radares y éstos sólo entrarán en funcionamiento cuando su ubicación sea hecha pública. La misión de estos cinemómetros será, sobre todo, reducir drásticamente los accidentes. El exceso de velocidad está asociado al 37 por ciento de los siniestros con víctimas registrados entre 1999 y 2003, según un estudio del Instituto Valenciano de Tráfico y Seguridad Vial, apoyado por Línea Directa Aseguradora. Además, Tráfico afirma que este factor causó la muerte de 1.111 personas en 2003, un 28 por ciento más que el año anterior.
Los datos son suficientes para justificar la instalación de estos dispositivos, que se situarán en los tramos más peligrosos de las carreteras, sobre los pórticos de señalización o en los márgenes de las vías. La DGT espera que su presencia provoque una rebaja de la velocidad media de circulación y un descenso del 10 por ciento en la cifra de víctimas mortales. Además, permitirá destinar a un buen número de agentes de la Guardia Civil a otras tareas de vigilancia.
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| DESTACAMOS |
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Desde que los radares de la M-30, en Madrid, entraron en funcionamiento, los accidentes en esta vía han descendido un 25 por ciento. La cifra de heridos se ha rebajado un 28 por ciento, mientras que el número de fallecidos en un accidente ha permanecido invariable.
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Este año, se instalarán 125 cinemómetros en autopistas y autovías. Llegarán a las carreteras convencionales durante los próximos dos años: habrá 175 en 2006 y otros 200 en 2007. Si se tienen en cuenta los 300 radares móviles existentes, la Guardia Civil contará con un total de 800 dispositivos para controlar la velocidad de los conductores. ¿Quieres saber dónde están? Sigue leyendo...
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¿Conoces algún radar que no esté en nuestra lista? ¿Sabes dónde está alguno de los “coches camuflados” de la Guardia Civil?
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