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El IDAE, Instituto, para la Diversificación y el Ahorro de Energía, es uno de los organismos que más va a tener que decir en los próximos años en cuestiones de contaminación. Su director, Francisco Javier García Breva, considera que el biocarburante será la vía para que España pueda cumplir con lo que se le exige en el protocolo de Kioto y, además, con una directiva europea que obliga a que el 5,75 por ciento del combustible que utilice el transporte en 2010 pueda ser considera ecológico.
“Si no caminamos por esa vía, vamos a tener graves problemas económicos, ya que deberemos depender más del petróleo y puede que no lleguemos a cumplir la normativa europea”, dice García Breva.
Como se sabe el biocarburante es un combustible que, total o parcialmente, está compuesto por elementos de origen vegetal, como los bioalcoholes o el aceite de girasol. Aunque hay muchos motores que funcionan sólo con estos alcoholes, como los de etanol, lo normal es que se utilicen mezclas de gasolina y alcohol o bien de gasóleo y aceites naturales.
Para los responsables del IDAE, España tiene un importante retraso con respecto al resto de Europa en la fabricación y uso de biocarburantes. Sin embargo, creen que el problema no es tanto de oferta como de demanda: la gente no sabe que esos nuevos combustibles están a la venta y no los pide, con lo que no se venden. Además, acusan a las petroleras de silenciar su existencia para no perder cuota de mercado.
Según García Breva, en España no debería ser difícil implantar este tipo de combustible, puesto que “tenemos la tecnología –nueve plantas o proyectos-, y tan sólo nos falta superar las barreras para que se distribuya en las gasolineras y cuando el consumidor lo tenga a su alcance comience a cambiar la visión del asunto”.
También explica que en nuestro país existe una agricultura desarrollada suficientemente para tener la materia prima oportuna”.
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