Antes de salir de vacaciones es fundamental realizar una correcta puesta a punto del vehículo, con el fin de evitar cualquier sobresalto mecánico durante el viaje. En primer lugar, los conductores debemos llevar a cabo una cierta rutina de mantenimiento. No debemos olvidar revisar niveles del líquido de frenos, batería, bujías, amortiguadores o aceite, así como dar un repaso al sistema de alumbrado, los neumáticos o al estado de las escobillas de los limpiaparabrisas y los difusores de agua.
Una vez asegurado su buen funcionamiento, es hora de comprobar que llevamos todo el equipamiento que exige la ley: rueda de repuesto (en buen estado y con la presión correcta), juego de luces de recambio, dos triángulos de señalización y chaleco reflectante de seguridad. Por cierto, es importante también llevar el depósito de combustible lleno, por si en determinadas zonas hay “carencia” de estaciones de servicio.
Por último, hay que preparar el equipaje de forma racional y bien colocado en el maletero. Si se puede evitar el uso de la baca, mejor: el coche consume más, pierde prestaciones y es más inestable.
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