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Desde 1997, EuroNCAP publica sus pruebas de choque y, en ese largo tiempo, sólo tres todo terreno han conseguido cinco estrellas en la protección de los ocupantes. Se trata de vehículos muy altos, con estructuras muy rígidas que no absorben bien los golpes.
Sin embargo, los tiempos están cambiando. El BMW X5 y el Volvo XC90 demostraron que las carrocerías monocasco son capaces de amortiguar los golpes.
Se desarrollaron estructuras de deformación programada específica, se les ha añadido un gran conjunto de airbags y se emplean refuerzos específicos y acero de alta resistencia. Además, hicieron especial hincapié en que sus techos no se hundieran en caso de vuelco.
Curiosamente, el X5 tuvo algunos problemas en su intento de superar las pruebas. Los técnicos de EuroNCAP no veían con buenos ojos la eficacia de sus cinturones de seguridad, un fallo que fue rápidamente subsanado por BMW.
Aunque mejoran poco a poco la seguridad de sus pasajeros, este tipo de vehículos –tan altos- suponen un problema para los peatones en caso de atropello, especialmente para los niños.
El Volkswagen Touareg tampoco es una excepción y consigue una única estrella (la mínima nota) en la protección de los peatones.
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VOLKSWAGEN TOUAREG: 5 estrellas |
Los
todo terreno 5 estrellas
| MODELO |
Protección
ocupantes |
Protección
peatones |
| BMW
X5 |
5 estrellas |
1 estrella |
| VOLVO
XC90 |
5 estrellas |
2 estrellas |
| VW
TOUAREG |
5 estrellas |
1 estrella |
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El problema de los vuelcos
En la sesión de fotos que te adjuntamos, puedes ver las pruebas de vuelco realizadas por Volvo a su todo terreno. Se trata de un vuelco real, que se consigue lanzando el XC90 sobre una plataforma a 50 km/h. El todo terreno da vueltas de campana a una velocidad de 15 km/h por el asfalto y, como se puede ver, el techo no se hunde.
Volvo asegura que ha reforzado el techo de este modelo con una estructura de hierro: según explica la marca, es hasta cuatro veces más resistente que un techo convencional. Además, y como novedad, ha incluido un sistema para evitar que el coche vuelque. Se trata del Roll Stability Control, un dispositivo que se añade al control de estabilidad. En esta ocasión, se incorpora un sensor de inclinación de la carrocería. Se mide no sólo el ángulo que adopta la carrocería, sino también la velocidad a la que se alcanza esa inclinación. Si el sistema percibe posibilidad de vuelco, actúa de forma similar a un control de estabilidad, frenando una o más ruedas para estabilizar el vehículo.
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