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Todavía se encuentra en fase de estudio, pero la Comisión Europea está desarrollando una propuesta legislativa que defiende la supresión gradual del impuesto de matriculación, que sería sustituido por otra tasa más relacionada con el uso de los vehículos y sus emisiones contaminantes.
La propuesta que está preparando actualmente Bruselas pretende desvincular del sector de automoción las tasas que no estén ligadas al medio ambiente, aunque esta operación se produciría a largo plazo, es decir, entre unos cinco u ocho años. Así, podrían desaparecer el impuesto de matriculación y otros impuestos relacionadas con los vehículos, que serían sustituidos por otros gravámenes anuales ligados a la utilización de las carreteras y combustibles.
En principio no está previsto que esta modificación de los tributos modifique la carga impositiva, que sería similar. Sin embargo, iría directamente relacionada a la utilización del vehículo, no a su posesión. Así, los fabricantes de vehículos no tendrían que modificar sus tarifas en función de las tasas que se aplican en los diferentes Estados miembros y se nivelarían los precios.
Esta idea no es nueva. Diferentes países han mostrado su intención de regularizar la situación, pues, aunque existe un principio de no discriminación por la matriculación de un vehículo adquirido en otro Estado miembro, en la práctica no se respeta, como en el caso de Polonia.
El presidente de la Asociación de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), Jesús Ruiz Beato, pidió hace meses al Gobierno español que trasladara la carga fiscal del Impuesto de Matriculación al uso de los automóviles, pero el Ejecutivo todavía no se ha pronunciado en esta materia.
Ya hay algunos precedentes similares en determinadas localidades españolas, que han reducido o suprimido algunos tributos a vehículos de poco uso, como automóviles clásicos o algunos de determinada edad.
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