|
Pilar González de Frutos, presidenta de Unespa, ha desgranado esta mañana en Madrid los principales resultados de un vasto informe elaborado por esta entidad. Tras cotejar los datos de los seguros de 12 millones de coches, 1 millón de ciclomotores y más de 380.000 de motocicletas, han llegado a interesantes conclusiones sobre los hábitos de conducción de los españoles, especialmente en referencia a su índice de riesgo de accidente.
Unespa ha establecido una determinada frecuencia media de accidentes por conductor en relación con el número de coches que circulan en España. Así, han podido calcular desviaciones sobre esa media y determinar cómo inciden en estas desviaciones parámetros como la edad, el sexo, la antigüedad al volante y el tipo de vehículo que se conduce.
Una vez analizados los resultados, González de Frutos destaca que las mujeres son, por lo general, más prudentes que los hombres y que sufren muchos menos accidentes. Esta tendencia resulta especialmente acusada en durante los primeros años de utilización del carné de conducir. Así, los datos señalan que durante el primer año de conducción, la frecuencia de siniestros cuadriplica la media, aunque los hombres la multiplican por 4,8 y las mujeres sólo por 3,5 veces. Es decir, entre los conductores noveles, las mujeres son más seguras que los hombres.
 |

|
Después, a medida que se ganan años de experiencia, tanto hombres como mujeres van teniendo accidentes con menor frecuencia. Sin embargo, no es hasta los 10 años, cuando ambos índices se igualan y el hombre pasa a ser tan seguro como la mujer, al menos sobre el papel. Con esa década de experiencia, las aseguradoras ya consideran al conductor o conductora experimentado, de ahí que, en adelante, le cueste mucho menos asegurar su vehículo. En Unespa subrayan que, durante esos primeros 10 años, los conductores van mejorando progresivamente, aunque las mujeres lo hacen más rápido. De hecho, en la estadística de accidentes graves (los que producen heridos o muertos), las féminas avanzan con dos años de adelanto sobre los hombres.
Experimentadas desde más jóvenes
Analizando la edad de los conductores, se obtienen conclusiones similares. Los conductores de menos de 18 años (que llevan ciclomotores), cuadriplican también la frecuencia media de accidentes. Y una vez más se aprecia la distorsión por sexo: mientras los chicos superan en 5 veces la media, las mujeres sólo lo hacen en 3,7 veces.
 |

|
Después, a partir de los 18 años, los índices vuelven a bajar con una mejoría anual en torno al 15 por ciento los primeros años y del 10 por ciento entre los 23 y los 30. En general, la mujer tiene mejores resultados hasta los 35 años, una edad en la que se equiparan ambos sexos. Después, se aprecia que, a partir de los 46 años, tanto hombres como mujeres experimentan un repunte en su nivel de siniestros, especialmente en el caso de las mujeres, que, entre los 46 y los 55 tienen muchos más siniestros. En Unespa explican esta variación diciendo que, a esa edad, los hijos empiezan a utilizar los coches de sus madres y les imputan sus accidentes.
Analizando los datos de edad y atendiendo sólo a los turismos (hasta ahora hemos hablado del total de vehículos), se distinguen muy ligeras variaciones. Mientras que el total de conductores de coches está ligeramente por debajo de la media, las mujeres están un punto por encima. Pero este dato se voltea por completo en el segmento de los jóvenes. A los 19 años, los chicos que conducen turismos tienen 6,5 veces más accidentes que la media, mientras que ellas sólo tienen 3,2 veces más.
Pilar González de Frutos considera que, en general, “las mujeres tienen un mayor grado de aversión al riesgo y una mejor percepción de que adoptando determinados comportamientos pueden sufrir daños, lo que hace que sean más prudentes”.
La experiencia, pieza clave
Con todos estos datos en la mano, en Unespa lo tienen claro: lo más importante para garantiza la seguridad vial es la experiencia. Han cruzado estos datos con el tipo de vehículo que se conduce y también con la antigüedad del mismo y, en ambos casos, han llegado a la conclusión de que son factores con mínima influencia en los accidentes. El factor determinante es la veteranía, no lo viejo que sea el coche o lo potente que sea.
Con las motos y ciclomotores sucede exactamente lo mismo, pero con una diferencia: sobre las dos ruedas apenas se producen accidentes leves. Casi todos son graves.
Estos datos son similares a los que se obtienen en otros países europeos, aunque en España la media de accidentes por número de coches es sólo mejor a las de Portugal y Grecia.
 |
 |
 |
 |
 |
Melilla, el terror de las aseguradoras
En España se produce un accidente leve cada 17 segundos de media, mientras que, en total, se registran unos 520.000 graves al año. Estas grandes cifras dan una distribución geográfica poco uniforme, pero con ciertas tendencias claras. Así, por ejemplo, las comunidades costeras sufren mayor número de accidentes que las del interior. En esto también influye la densidad de población.
Por regiones, Melilla tiene los índices más altos de siniestralidad tanto en accidentes leves como graves. En concreto, se lleva la palma en cuanto a siniestros leves, seguida de Ceuta, Madrid y Vizcaya, mientras que es la segunda provincia en graves, sólo superada por Pontevedra. Y, dato curioso, Madrid tiene muchos leves, pero pocos graves, mientras que en Murcia sucede justo lo contrario.
Por impacto económico, Unespa señala que Galicia es la comunidad que soporta un mayor coste derivado de los accidentes. De hecho, los gallegos tienen que dedicar un 0,9 por ciento de su PIB a costear estos daños.
|
|
 |
 |
 |
 |
|