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Llega la hora de comprar un automóvil, uno de los objetos que generan más ilusión entre los consumidores, y tu elección es clara. Pero es mucho, mucho dinero, más del que puedes gastarte. Aun así, no le dejas de dar vueltas a de dónde sacar los 42.000 euros que cuesta esa monada que tanto te gusta. Has leído mucho sobre él en Autopista Online y en las revistas especializadas y estás seguro de que es el coche que quieres, el coche de tus sueños. Pero, vuelve la pesadumbre y por mucho que echas mano, una y otra vez, a la calculadora, las cuentas no salen. Alguien, el típico amigo aficionado, te comenta que pruebes suerte en el extranjero. Sabe de muy buena tinta que este modelo en Alemania es más barato.
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Tu no te fías en exceso, pero por informarte no pierdes nada. De esa manera, navegas por páginas web extranjeras y compras revistas de motor en las que tengas acceso a los precios de los coches nuevos en diferentes países de Europa. Tras mucho mirar, te das cuenta de que, con carácter general, los coches tienen un precio mas barato en Alemania que en España. El hecho es curioso, pues el coste de salida es más elevado en el país centroeuropeo. La diferencia está en los impuestos: la tasa impositiva a la que hacen frente en Alemania es del 16 por ciento, mientras que aquí varia entre un 23 y un 28 por ciento.
Haces tus cálculos y compruebas que la diferencia de comprarlo en un sitio u otro es de algo más de 6.000 euros, que, para ti, que sigues pensando en pesetas, es más de un millón. La rebaja es jugosa, sobre todo en algún modelo del que su fabricante no suele hacer ofertas en España. Es la política de las marcas exclusivas, como Audi, BMW o Mercedes.
Planifica el viaje
Sabes, no obstante, que ese ahorro de los 6.000 euros no es tal, pues adquirirlo en el extranjero conlleva una serie de gastos extras que no tendrás si lo compras en España. Continúas tus pesquisas y, tras muchas cuentas y no pocas dudas, finalmente decides ir tú mismo a por el vehículo y traértelo. No confías demasiado en los compraventas ni en los importadores paralelos.
Así que te pones manos a la obra. Lo primero que debes hacer es buscar la ciudad y el concesionario de la marca en Alemania donde vas a realizar la operación. La elección del punto de venta dependerá de que tengan el vehículo que deseas en stock y no tengas que esperar por él en el propio país, algo que encarecería en exceso tu estancia y podría incluso provocar que el negocio no fuera rentable.
Por eso, a través de la pagina web de la marca, logras un listado de concesionarios. Realizas una serie de llamadas y, a pesar de que tu inglés no es de Oxford, consigues en el tercer sitio, un concesionario de Munich, que te confirmen que tienen el coche que buscas. Hay varias unidades, incluso una con el color que prefieres, por lo que no parece que haya problema para que te lleves uno el mismo día que llegues y lo pagues. Decides que, por si las moscas, te lo reserven. No te ponen problema, simplemente te exigen una cantidad en concepto de reserva, que luego se descontará del precio total. El hilo telefónico permanece unos segundos en silencio, lo piensas (“con esto, la cosa ya no tiene marcha atrás”), y contestas afirmativamente. Te dan un número de cuenta en el que ingresar el dinero y se despiden de ti. Ya casi te imaginas conduciendo tu coche.
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