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Un sentimiento de indignación ha asaltado al mayor fabricante automovilístico del mundo cuando esta semana ha observado las sospechosas coincidencias que existen entre el Magnus y el Oriental Sun, fabricado este último por la marca china Chery. La empresa norteamericana considera que este vehículo se ha concebido, sin ninguna duda, a partir del diseño del vehículo que fabrica la firma surcoreana Daewoo, adquirida por GM hace dos años.
A pesar de las duras acusaciones lanzadas desde Estados Unidos, la compañía china todavía no ha realizado ninguna declaración al respecto. Por el momento, Chery se ha limitado a emitir un comunicado en su página web, donde reconoce que su modelo reproduce “los aspectos positivos” de ciertos vehículos de otras marcas, aunque descarta la piratería.
La polémica tiene también un detalle curioso. Y es que GM tiene una empresa conjunta con la Corporación Industrial Automotor de Shanghai (SAIC), llamada SGM. A su vez, SAIC controla el 20 por ciento del capital de Chery, la marca acusada de imitación. Ante el conflicto, sin embargo, SAIC –según anuncian los medios de comunicación estadounidenses- ha decidido vender este porcentaje, desvinculándose así de cualquier negocio con la marca china.
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Los problemas entre GM y Chery reflejan la lucha que mantienen actualmente las marcas por asentarse en el incipiente mercado chino.
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Los problemas entre GM y Chery reflejan la lucha que mantienen actualmente los fabricantes por asentarse en el mercado chino, donde las ventas de automóviles experimentan aumentos de dos dígitos.
El debate muestra también el creciente malestar que existe en Estados Unidos con China, un país al que Washington acusa de llevar a cabo prácticas comerciales desleales.
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