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El consumo es un tema que nos preocupa a todos –automovilistas o no- aunque hay algunos detalles que conviene recordar para lograr un menor gasto de combustible y rebajar las emisiones contaminantes en nuestras poblaciones.
SABÍAS QUE...
Conducir con las ventanillas abiertas produce un incremento en el consumo en torno al 5 por ciento superior que si se llevan cerradas. Con las ventanillas cerradas y el aiare acondicionado encendido el consumo aumenta del orden de un 7 por ciento, pero mejora considerablemente la comodidad, se reduce el nivel de ruido y aumenta la seguridad.
En vehículos equivalentes, con motores de similar potencia, las versiones Diesel logran una reducción del consumo de combustible del orden del 10 por ciento inferior. Y además, con un combustible por el que se pagan unos diez céntimos menos por litro. En utilización normal esto significa un ahorro de unos cinco céntimos por kilómetro recorrido.
Un coche de última generación contamina un 95 por ciento menos que otro similar de hace 20 años. Y que los vehículos actuales consumen hasta un 35 por ciento menos que sus homólogos de similar cilindrada de hace 20 años.
El catalizador funciona de forma óptima a una temperatura superior a 400º. Con el motor frío, no se alcanza ésta hasta que se han recorrido, al menos, cuatro kilómetros. Mientras tanto, se consume mucho más.
Por encima de 100 kilómetros por hora más de la mitad de la potencia que suministra el motor se necesita para vencer la resistencia a la rodadura y al aire.
De cada 100 litros que repostamos en nuestro coche, sólo se aprovechan 25 para generar energía motriz. El resto se pierde en forma de calor por el escape y en el sistema de refrigeración.
Si compartieras tu vehículo para realizar trayectos de unos 10 ó 15 km diarios podrías ahorrar unos 400 litros de combustible al año.
La mitad del combustible que consume el conjunto de los vehículos privados tiene lugar en desplazamientos urbanos y que la cuarta parte de éstos son para realizar trayectosa inferiores a 2 kilómetros.
Para obtener un ahorro de tiempo de unos tres minutos en un recorrido urbano de 10 kilómetros, es necesario consumir un 50 por ciento más.
Un coche cargado con el peso máximo total admisible puede aumentar el consumo de combustible en más de un 30 por ciento. Además su conducción resulta más difícil y peligrosa.
El consumo aumenta de forma proporcional a la velocidad. Un vehículo medio puede gastar en torno a seis litros a los 100 km cuando circula a una velocidad de 100 km/h. Esta cifra sube hasta más allá de los 8,5 l/100 km/h si incrementamos el promedio a unos 125 Km/h. De ahí se desprende que se produce un sobreconsumo de más de un 40 por ciento para un incremento de velocidad de sólo un 25 por ciento.
Un vehículo experimental lograría recorrer una distancia de más de 3.494 kilómetros a una velocidad no inferior a 30 km/h con sólo un litro de gasolina. ¡Impresionante! Se pudo ver en la 19 a esdición del Shell Eco-Marathon de 2003.
Circular con un 15 por ciento menos de presión en los neumáticos aumenta el consumo aproximadamente un un tres por ciento. Además se desgastan de forma prematura y se deterioran por su parte interior.
Pisar el acelerador en vacío un par de veces antes de apagar el motor “como hacen algunos entendidillos”, sólo tiene consecuencias negativas para el motor. El combustible que no llega a quemarse escurre por los cilindros hasta caer en el aceite, que termina degradándose de forma prematura.
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