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Suecia es el primer país que pone "límites a los fabricantes"
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No es la primera vez que el máximo responsable de Tráfico en nuestro país se pronuncia sobre la velocidad. No hay que olvidar que las reformas más importantes de la Ley de Tráfico han ido encaminadas en este sentido y se han endurecido las multas a los infractores. Sin embargo, ahora se ha abierto otro frente: no sólo se implica a los automovilistas, sino también a los fabricantes.
Según afirma, el 25 por ciento de los conductores -por tener mejores automóviles, más potentes y que alcanzan mayor velocidad- son más proclives a sufrir accidentes: "es una incongruencia que los coches puedan correr incluso más del doble de lo permitido", ha subrayado.
Sin embargo, es consciente de que "nada se hará si Francia o España o Portugal decidieran unilateralmente limitar la fabricación de automóviles tan veloces". Por eso, ha abogado por un acuerdo internacional ("en el ámbito de la Unión Europea", según ha aclarado).
El director de la DGT ha decidido lanzar estas declaraciones precisamente en Galicia, la segunda comunidad más sancionada por exceso de velocidad en España (en 2002, los conductores gallegos recibieron 41.510 multas por esta infracción; detrás de los castellanos, con 76.333).
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Los límites de velocidad marcan fronteras
La solicitud de Muñoz Repiso parece muy difícil de conseguir si tenemos en cuenta que Europa es una especie de reino de taifas en cuanto a velocidad se refiere.
Nuestra vecina Francia -igual que Austria- fija en 130 km/h el límite de sus carreteras, mientras que Italia permite que sus conductores circulen a 150 Km/h. Suecia y Dinamarca establecen una velocidad máxima de 110 km/h, pero Alemania concede a sus automovilistas absoluta libertad en sus autopistas.
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Volvo y Saab se ponen límites en Suecia
En 2010, Suecia impondrá un sistema obligatorio de control de velocidad para los vehículos que se fabrique en su país. Volvo y Saab -dos firmas suecas- ya han empezado a adaptarse a la futura normativa.
Han instalado en muchos de sus vehículos el denominado "Intelligent Speed Adaptation" (ISA). Este sistema permite controlar la velocidad mediante el GPS de los vehículos. Su funcionamiento es sencillo: una serie de emisores situados en los laterales de las carreteras envían información sobre la velocidad máxima de cada tramo de vía a una serie de receptores que están alojados en el interior de los vehículos. Si el conductor supera la velocidad máxima fijada, se enciende un piloto rojo en el salpicadero, se escucha una señal acústica y el pedal de freno se bloquea impidiendo su utilización hasta que el vehículo vuelve a la velocidad máxima establecida en esa carretera.
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