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De acuerdo que desde 2005 la política del Ejecutivo español en cuanto a controles en carretera y persecución de conductas peligrosas al volante se ha intensificado, pero hay que recordar que en 2004 la situación no era como la actual.
Según los datos recogidos en un informe que acaba de hacerse público, España se sitúa entre los países europeos que menos persigue el exceso de velocidad y el consumo de alcohol al volante. Prueba de ello es que está entre los que menos controles realiza en carretera y menos multas impone por los dos apartados arriba mencionados.
Aun así, el exceso de velocidad –la principal causa de siniestralidad en carretera en toda Europa- es la conducta que más multas genera en España. No usar el cinturón de seguridad y utilizar el teléfono móvil mientras se conduce son otras dos prácticas que tampoco son muy “perseguidas” en España en comparación con otros países de Europa.
Un ejemplo significativo es el de los controles de alcoholemia. En 2004, en Finlandia se sometió a este tipo de pruebas al 35 por ciento de la población, al 20 por ciento de los estonios y al 18 por ciento de los suecos. En España, sólo el 5 por ciento de la población realizó este tipo de control.
Este informe debe servir como dato ilustrativo, porque la tendencia en los dos últimos años se ha cambiado y se realizan un mayor número de controles para verificar el uso del cinturón de seguridad y el nivel de alcoholemia. Además, la proliferación de radares en nuestras carreteras es evidente y la DGT se ha propuesto que en 2007 haya 500 de estos dispositivos a lo largo y ancho de nuestra geografía.
Mas rigor con los delitos de tráfico
Al mismo tiempo, la persecución de los delitos de tráfico quiere intensificarse y endurecerse por parte del poder judicial. El fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, ha señalado que la Fiscalía actuará con mayor rigor en la persecución de los delitos de tráfico, ya que la siniestralidad vial es la principal causa de muerte en España para los menores de 40 años y la segunda para el conjunto de la población. Según Conde Pumpido, desde la UE se está pidiendo que “reaccionemos” ante esta elevada siniestralidad
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