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El próximo 20 de julio parte una nueva edición del Mongol
Rally, una de las competiciones del motor más duras que existen. Para empezar, porque los vehículos que compiten llevan motores de una capacidad inferior a 1.0 litros (125 CC para las motos). Además, la organización no les presta ningún tipo de asistencia.
Todo el dinero recaudado (1.500 euros por cada inscripción) va a distintas ONG. Ni campamentos, ni asistencia técnica, ni seguimiento GPS... Y el terreno es duro: de Madrid a Ulan Bator, por caminos sin asfaltar, entre bandidos, estepas y desiertos. Sólo un dato: el año pasado partieron 43 coches y sólo llegaron 14. La mayoría de los vehículos se quedó en el camino.
El Mongol
Rally normalmente parte en Londres, pero esta edición (ya la cuarta) nacerá en Madrid en honor a los ganadores del año pasado: los españoles Alberto Gómez-Borrero y David Beltrán.
Además, competirán otros equipos españoles, como “Genghis Car” a bordo de un Renault 4 F6 (el popular “cuatro latas”) decorado a topos rojos y amarillos, “Omeyas to Mongolia” con un Seat Marbella de 40 CV, “Samurai Mongol” con un Suzuki Samurai mil o “Spanish Adventure” con un Citroën AX.
Hay un español que irá en una Vespa y otro que viajará a bordo de un Volkswagen Lupo de 74 CV movido por biodiesel y, de paso, aprovecharán para grabar un documental sobre biocombustibles.
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