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Los puntos negros son un problema que no ha conseguido solucionar la DGT, según Automovilistas Europeos Asociados, pues el pasado año, a pesar de la introducción del nuevo carné por puntos, las carreteras españolas contabilizaron más tramos de alta siniestralidad y las muertes en los mismos fueron superiores.
Tomando datos de la DGT, en nuestro país han existido 749 puntos negros (+1,3 por ciento) en los que se se han producido 3.073 accidentes con víctimas (+0,5 por ciento) con un balance de 171 muertos y 5.227 heridos (+6 por ciento).
Y la solución no está en los radares, pues, según el informe de AEA, de los 318 lugares donde se han instalado radares fijos, sólo 109 -el 34 por ciento- resulta coincidentes con un punto negro.
La DGT no dice la verdad
Esto quita la razón a las tesis de la DGT, que informó que la ubicación de los nuevos radares sería “en puntos negros o tramos de concentración de accidentes en los que la velocidad excesiva aparece como factor desencadenante”.
En este sentido, es destacable que existan comunidades autónomas, como Navarra, Baleares y Canarias, en las que no hay radares fijos y se produce, sobre todo en las dos últimas, una importante concentración de puntos negros: 48 y 59, respectivamente.
Según el estudio, sólo 8 de las 43 provincias analizadas superar en un 50 por ciento el grado de coincidencia del lugar donde está instalado el radar con un punto negro.
Arnaldo: radares=caja registradora
Para el presidente de AEA, Mario Arnaldo, “si la DGT sigue con su empeño de colocar preferentemente los radares en autopistas, autovías y puntos con baja o nula siniestralidad, al final convertirá este importante sistema de prevención de los accidentes en un mero instrumento de recaudación, a modo de caja registradora”.
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