Ruta 4x4: Zagora - Tazenakht
Un recorrido que surca las extensas llanuras del sur de Marruecos, sperando desérticos jebeles a través de cañones, valles, desfiladeros y gargantas excavados por las aguas de los oueds. Una atractiva y sencilla ruta a través de un fascinante y desolado desierto de piedra y roca que une las ciudades de Zagora y Tazenakht.
- Primera etapa
- Segunda etapa
La ruta comienza en la plaza que hay en la salida de Zagora, hacia el sur, lugar donde está situado el famoso cartel que indica «52 días a Tombuctú» en dromedario. Apenas hay que recorrer una decena de metros por asfalto, por la carretera que lleva hacia Foum Zguid, para acceder al comienzo de la pista. Es una pista ancha que se dirige hacia el oeste atravesando las últimas casas de la ciudad.
Al principio hay cruces y bifurcaciones, estamos en las afueras de Zagora, pero no hay problema para seguir la pista principal que destaca con claridad. La 6953 es una pista ancha con algo de tulé en el piso que atraviesa una amplia llanura cubierta de matorrales con la no muy lejana presencia de las cumbres del jbel Amergou a la derecha. Pronto la pista mejora, desaparece la tulé, lo que permite llevar un ritmo ligero siguiendo una amplia hamada cubierta de pequeñas piedras, sólo hace falta levantar el pie para cruzar algunas zonas pedregosas o con bañeras. La pista avanza por un terreno ocre dominado por los tonos oscuros de piedras y rocas. La única nota de color está en las copas de las escasas acacias arábigas que salpican la planicie.
A la izquierda se ven las cumbres lejanas del jebel Bani, a la derecha las estribaciones basálticas del jebel Sarhro. La pista, una larga recta, se va aproximando hacia una zona de rocosas colinas. Nada más pasar el cauce de un ancho oued giramos hacia la derecha. En el siguiente cruce (casilla 11) también hacemos derecha para seguir una pista ancha y pedregosa por la que se puede circular ligero, aunque algunos pasos obligan a levantar el pie del acelerador. El firme, de color claro, destaca contra los tonos oscuros del terreno.
Un auténtico desierto pedregoso con algunas espinosas acacias y ralos matorrales como única vegetación...
Tras un tramo de un kilómetro y medio, afrontamos el cruce pedregoso de una torrentera. Grandes rocas impiden que se pueda cruzar recto, hay que encontrar y superar un incómodo y lento paso trialero que casi exige el uso de reductoras. Pasado el seco cauce seguimos a través de un amplio pedregal que se extiende entre montañas flanqueados por las cercanas cumbres del jebel Adhar a la derecha. Un auténtico desierto pedregoso con algunas espinosas acacias y ralos matorrales como única vegetación. La pista no está mal, aunque es algo pedregosa. Se alternan los tramos rápidos y relativamente lisos con lentos pasos por pedregales y bañeras que obligan a circular con mayor lentitud. Avanzamos junto al cauce pedregoso del oued Ahmane que da forma a un árido valle entre jebeles. Aunque algunos desvíos esquivan los pasos más incómodos, hay que llevar un ritmo lento y tranquilo en este tramo para evitar problemas mecánicos.
Según el mapa, el desvío que sale hacia la derecha en la casilla 13 se vuelve a juntar unos kilómetros más adelante, tras pasar por dos pueblos llamados Hi Labiad y Hassi Torhkhamer. La pista se interna por el cauce del oued, un tramo lento, pedregoso e incómodo, aunque carente de dificultad. Avanzamos por la llanura entre jebeles, rodeados por un desierto montañoso cubierto de piedras. A la derecha se suceden áridas lomas redondeadas por la erosión. En el paisaje dominan los tonos marrones y oscuros entre los que resalta el blanco del firme de la pista. La pista se desdobla para evitar pasos especialmente incómodos y se ven algunos rebaños de cabras dispersas por el pedregal ¿qué comerán?
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