Ruta 4x4: Boumalne - Zagora
Una larga ruta que une las estribaciones del Alto Atlas con las planicies saharianas del valle del Dra. Un recorrido que atraviesa, entre cumbres y desfiladeros, el pedregoso paisaje lunar del jebel Sarhro, un terreno basáltico de extraordinario atractivo. La última parte de la etapa, a través de pedregosas hamadas, nos dejará en Zagora.
- Primera etapa
- Segunda etapa
La ruta comienza enfrente de la gasolinera que hay a la salida de Boumalne, dirección Tinerhir, en la carretera Nacional P-32, junto a un cuartel militar. La carretera, flanqueada por las cumbres rosadas del Atlas a la izquierda y las negras del jebel Sarhro a la derecha, avanza por una extensa llanura cubierta de matorrales verdes.
Un corto tramo de asfalto nos acerca hasta el desvío que lleva hacia Iknioum. Un recorrido de veinte kilómetros, por la estrecha carretera secundaria, nos acerca hasta las estribaciones del jebel Sarhro. A la entrada de un pequeño pueblo, Izourzane, desaparece el asfalto y la carretera se convierte en una pista inicialmente lenta. El firme, algo pedregoso, mejora en el interior del pueblo.
A partir de la casilla 6 comenzamos a subir adentrándonos por un desierto montañoso cubierto de piedras negras y salpicado por el verde de los matorrales. Ascendemos por una ladera con un barranco a la izquierda. Es una suave y continua subida por un agreste paisaje de montañas negras. La pista destaca por el tono marrón claro del firme, entre los verdes y negros dominantes. Al llegar al Tizi n Tegglout iniciamos una corta bajada. Abajo, enfrente, un pequeño pueblo rodeado de árboles y cultivos pone una nota de verdor en el terreno.
Pasamos el desvío que lleva hacia el interior del pueblo (casilla 10) y seguimos una pista, algo pedregosa, que avanza entre casas, árboles frutales y terrenos cultivados junto al cauce del oued Oumajdada. Cerca de la pista se alinean sucesivos pozos con unos motores adosados para facilitar la subida del agua. Pasamos dos pueblos, Amajdadar y Tinislane, situados junto al curso del oued para llegar a un cruce señalizado (casilla 13). El cartel informa que, de frente, se va hacia Iknioum, a unos 6 kilómetros, y a la derecha hacia Tazarine y Nkob. Seguimos está última dirección, una pista blanca que surca un terreno pedregoso de tonos oscuros flanqueada a la izquierda por las negras cumbres del jebel Fengour. Cruzamos el cercano Ait Mersit, situado a unos 2100 metros de altitud, y algo más adelante llegamos al cruce de las minas de Tiouit (casilla 15).
Entre las cumbres y los desfiladeros, negras figuras rocosas que semejan escaleras de tamaño insólito se funden con agrupaciones de gigantescas agujas pétreas.
Giramos hacia la izquierda y, tras cruzar un pequeño oued seco, iniciamos una fuerte y larga subida. La pista, lenta, pedregosa y con abundantes rajas avanza por un paraje impresionante. Desde la ladera se divisa un extraordinario y desolado paisaje de aspecto casi lunar, un extenso mar de oscuras montañas cubierto de piedras negras. La pista avanza entre continuas revueltas. Es un tramo incómodo, aliviado por las magníficas vistas que ofrece en todas direcciones. Un paisaje espléndido en él que algunas jaimas, empequeñecidas por la distancia, salpican un terreno cubierto por peculiares formaciones basálticas de colosales dimensiones. Entre las cumbres y los desfiladeros, negras figuras rocosas que semejan escaleras de tamaño insólito se funden con agrupaciones de gigantescas agujas pétreas. Es un auténtico desierto de roca negra colonizado exclusivamente por matorrales de un color verde apagado, la única vegetación capaz de crecer en un terreno tan estéril. La pista, tallada en las laderas, asciende hacia el techo de la ruta, el paso del Tizi n Tazazert (casilla 17), situado a unos 2300 metros de altitud. Aquí encontramos un rústico café, «llamado» Teze, un tenderete montado por unos nómadas con iniciativa, que ofrece los «souvenirs» típicos de la zona. El collado es un excelente mirador y, desde una especie de terraza, permite disfrutar de una soberbia panorámica compuesta por llanuras, desfiladeros y montañas que dan forma a un extraño paisaje yermo y desolado dominado por los tonos oscuros y negros. Enfrente destaca un alto pico cónico, a la derecha al fondo unas colosales moles rocosas.
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