Ruta 4x4: Alcázar de San Juan - Valdepeñas
Esta ruta atraviesa parte de una de las llanuras más amplias de Europa, La Mancha. Partiendo de Alcázar de San Juan y surcando las llanuras cubiertas de viñedos de San Juan, Campo de Calatrava y Campo de Montiel, siguiendo rumbo sur, por tierras de Don Quijote, llegaremos a Valdepeñas, capital del vino.
0 votos
- Etapas
- Lugares de interés
Primera etapa
La ruta comienza a la salida de Alcázar de San Juan, en la carretera CM-400 dirección Tomelloso y Albacete. Seguimos asfalto algo más de un kilómetro para coger una pista que se dirige hacia el interior del pueblo. Antes de entrar nos desviamos para seguir un corto tramo asfaltado que se convierte en pista después de cruzar las vías de ferrocarril por un puente. Enfrente destacan unos molinos blancos situados en el cerro de San Antón. A la izquierda quedan las casas blancas de Campo de Criptana, pueblo que alberga uno de los tres conjuntos de molinos manchegos, de carácter singular, junto con Mota del Cuervo y Consuegra.
La pista se interna por el Campo o Llanura de San Juan una extensa y fértil planicie cubierta en su mayor parte por viñedos y algunos campos de labor, y salpicada de construcciones blancas. Al principio es ancha y de firme empedrado, aunque pronto se estrecha y el piso muestra marcas de rodadas de tractores y algunas piedras. A pesar de estas irregularidades es un recorrido fácil marcado por multitud de caminos secundarios que se adentran entre los cultivos. Cruzamos la estrecha carretera que lleva hacia Alameda de Cervera (casilla 11). En la pista se alternan tramos de suave tulé y otros con gravilla. El color blanco del firme destaca entre el verde dominante de las viñas.
Cruzamos el río Zancara a través de un corto tramo asfaltado. Tras pasar el puente la carretera se convierte en un ancho camino rural. Pasada la Casa de Bailo (casilla 18) atravesamos un paso lleno de fina arena, de nuevo circulamos entre viñas y campos de labor siguiendo una pista rápida y lisa, con algunos tramos algo rotos. La pista se estrecha y pasa junto a unas ruinas que conservan unas grandes tinajas en aparente buen estado, a la derecha queda el vértice geodésico de Don Víctor. Los únicos árboles que hay en el paisaje están situados junto a las casas, el resto es la planicie cubierta de cultivos. Un ancho camino rural, de excelente firme, nos lleva a cruzar sucesivamente tres carreteras que llevan hacia el cercano Tomelloso, situado a la derecha: la N-310 a la altura del kilómetro 98, la CM-400 junto al kilómetro 130 y la carretera que lleva hacia Ossa de Montiel. Avanzamos por una pista fácil, que sigue cruzando la llanura de San Juan, entre olivos, viñedos y campos de labor. En algunas zonas las viñas tienen sistemas de riego por goteo. El firme tiene algunos tramos con baches y piedras, pero es bastante cómodo. Después de pasar una casa en ruinas, una suave bajada nos acerca hasta otra llanura, aunque el terreno es menos llano salpicado de pequeños cerros. Entre campos de labor llegamos a la carretera CM-3115 que lleva de Argamasilla de Alba a Ruidera.

Recorremos menos de medio kilómetro por asfalto para acceder a una pista, flanqueada por unos postes en honor a Don Quijote de la Mancha, que sale hacia la izquierda. El trazado pasa por delante de la Casa de San José, un bonito caserío blanco bien cuidado, y cruza el lecho seco del río Guadiana por un puente. En el cauce destaca el verde intenso de un campo cultivado alimentado por riego por aspersión. Un corto tramo nos lleva hasta una estrecha pista asfaltada que da servicio al Canal Margen Izquierda del embalse de Peñarroya. El embalse está situado en el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, a unos tres o cuatro kilómetros hacia la izquierda, y regula las aguas del Guadiana. Cruzamos el asfalto y pasamos junto a las casas blancas de Quintos de la Tejera, a partir de aquí el paisaje cambia, la llanura deja paso a una zona de suaves cerros, que superan en algunos casos los 800 metros de altitud, conocida como "el monte". La vegetación también es distinta y los viñedos dejan paso a grandes dehesas salpicadas de encinas.
La pista tiene gravilla, es estrecha y rápida, salvo algún tramo con baches, y discurre entre dos hileras de pequeños almendros situados a ambos lados del firme. Un recorrido poco complicado, entre encinas y dehesas, en el que la pista atraviesa tramos con algunos baches y zonas en las que las piedras que brotan del firme obligan a levantar el pie.

Segunda etapa
En la casilla 57 iniciamos una suave bajada por un bonito paisaje de sierra, un terreno cubierto de árboles y arbustos, la pista es bastante irregular surcada por rajas profundas y piedras. Al acabar la bajada comenzamos a subir. El paisaje está dominado por los verdes de la vegetación y los marrones del terreno. La pista tiene un tono claro de marrón y está surcada por rajas y piedras que obligan a ir cambiando continuamente la trayectoria con continuas y mínimas variaciones de rumbo. En algunas zonas se bifurca para superar los pasos más incómodos, volviéndose a juntar más adelante. Conviene seguir las más marcadas. La pista nos lleva hasta un precioso caserío blanco, El Lobillo, en tierras del Campo de Calatrava. Es una finca bien cuidada con vallas de madera, atravesada por una carretera. Sin salir al asfalto, cogemos una estrecha pista a la derecha flanqueada por vallas de madera. La pista, muy marcada, comienza a bajar entre encinas y arbustos. El firme no está mal aunque tiene algunos pasos pedregosos que obligan a ir despacio eligiendo la trayectoria. La bajada nos lleva a cruzar un pequeño valle, una zona de monte bajo con encinas y dehesas, muy verde. La pista es pedregosa, aunque no complicada, en un tramo en el que hay que ir buscando los pasos más cómodos entre las piedras.
Una subida, seguida de una bajada, nos lleva a pasar junto a la Casa de Carabalejo, situada en lo alto de un cerro. En todo el tramo la pista es pedregosa y lenta, aunque no complicada. Hay pasos en los que hay que levantar el pie para no castigar innecesariamente la mecánica. Desde lo alto se ven de nuevo campos de labor y el bosque va quedando reducido a la parte izquierda de la pista. Un último y lento descenso pedregoso entre grandes piedras, que afloran del suelo, nos lleva hasta una extensa llanura situada en el Campo de Montiel. La planicie alberga viñedos y olivares. La pista, lenta e incómoda, por baches y surcos transversales, nos lleva hasta La Calera. Cruzamos el pueblo y a la salida circulamos de nuevo entre campos de cereales y viñedos. La pista tiene algunas piedras pero es bastante cómoda. A nuestro alrededor disfrutamos de un multicolor paisaje en el que se mezclan los amarillos de las espigas, los marrones de los sembrados y los verdes de las viñas. La pista, dos trazos blancos, destaca sobre el terreno. En la casilla 75 nos incorporamos a un camino rural ancho y liso, un terreno peligroso para ir rápido, ya que el firme está cubierto de gravilla y las cunetas son muy pronunciadas. El camino asciende y desciende hasta llevarnos a un amplio valle cubierto de viñedos y campos de cereales. La pista nos acerca hacia un bonito pueblo situado en lo alto de un cerro, Alhambra. Damos un rodeo entre sembrados para evitar pasar por el interior del pueblo. La pista sigue por un terreno arcilloso con aspecto de convertirse en barrizal cuando llueva. Esta vuelta nos acerca a una estrecha carretera en las afueras de Alhambra. Seguimos un par de kilómetros por asfalto, rodeados de suaves cerros, para acceder al nuevo tramo de pista: una potente subida que aconseja el uso de reductoras o alegría con el gas. Ascendemos por un monte con olivos, un terreno rojizo en el que resaltan los tonos verdes de la vegetación. Sube paralela a una valla de alambre con maderos como postes. Hay que prestar atención al recorrido ya que la pista no está muy marcada. El ascenso, con algún tramo pedregoso y deslizante, nos lleva a pasar junto a la Casa de la Viña tras cruzar la carretera N-430. La pista, lisa y cómoda, circula entre viñedos y olivos al principio, más adelante se estrecha y el firme es pedregoso al atravesar una zona más agreste de dehesas y encinas. En algunas zonas se bifurca para evitar pasos incómodos. En la casilla 86 hay que prestar atención, ya que la pista está poco marcada. Sale junto a unos árboles e inicia una suave bajada que nos acerca hasta un pequeño valle. Lo cruzamos entre campos de cereales salpicados de olivos y encinas, para llegar al camino de Infantes, una pista asfaltada que lleva de Alhambra hasta Alcubillas.
Seguimos una pista estrecha y algo pedregosa al principio, flanqueada por una hilera de encinas, que avanza por el interior de un valle entre campos de labor. La pista está un tanto rota, marcada por profundas rodadas de tractores. A lo largo del camino se alternan dehesas, viñedos y olivares. Cruzamos por un puente el río Cañamares, junto al molino de Huelma, para seguir junto a la vega cubierta de huertos y cultivos. La pista mejora cerca del vadeo del río Azuer (casilla 97) y sigue entre vallas de piedra. Más adelante viñedos y campos de cereales se adueñan del paisaje. La pista, de color marrón destacando entre los amarillos y verdes del terreno, nos lleva a cruzar la carretera que une La Solana con Villanueva de los Infantes (casilla 104). Seguimos por la llanura del Campo de Montiel entre viñedos que se alternan con algunos campos de labor. La pista es irregular, lenta a tramos e incómoda. Se nota que es utilizada con frecuencia por los tractores. El verde de las viñedos se extiende hasta el final de la llanura alternándose con el amarillo de los campos de cereales. La pista termina en Pozo de la Serna (casilla 118). Un último recorrido entre viñedos, a través de una pista fácil, nos lleva hasta la carretera que comunica Valdepeñas con Coázar. Valdepeñas queda a menos de tres kilómetros hacia la derecha.
Enlaces relacionados
Añade las noticias de Autopista.es
Direccion url:
http://motor.terra.es/rss/motor.cfm
