Guadalajara-Ocaña

De la Alcarria a la Mancha

Ésta es la tercera y última ruta de la serie circular que rodea la Comunidad de Madrid, terreno arbitrariamente prohibido para la práctica del todoterreno. Un recorrido por la Comunidad Autónoma de Castilla La Mancha que atraviesa las provincias de Guadalajara y Cuenca para terminar en Ocaña, en tierras de Toledo.

Texto y fotos: Santiago Fernández
De la Alcarria a la Mancha

La ruta comienza en la gasolinera que hay en el cruce con la autovía N-II, a la salida de Guadalajara. Desde aquí hay que recorrer poco más de nueve kilómetros por la carretera N-320, dirección Cuenca, Entrepeñas y Sacedón, para llegar hasta el desvío que lleva hacia Horche. Nos adentramos por el pueblo y, junto al cementerio, seguimos la calle Aranzueque que, tras atravesar una urbanización, se convierte en pista junto a las últimas casas de Horche. La excelente pista, ancha y algo pedregosa, es una larga recta blanca que destaca entre los tonos amarillos de los sembrados y avanza entre campos de labor por una zona de suaves lomas redondeadas.

Tras pasar la Cañada de los Verdugales (casilla 8), una suave bajada nos lleva a circular por una pequeña vaguada. Seguimos atravesando un terreno de suaves lomas, circulando entre sembrados amarillos, encinas dispersas, pequeños viñedos y algunas regulares plantaciones de olivos. En el cruce de la casilla 9 destaca a la derecha la estructura de una enorme antena parabólica de color blanco, que pertenece al Centro Astronómico de Yebes. La nueva pista se estrecha e inicia una suave bajada entre abundantes encinas. Más adelante dejamos la pista principal siguiendo otra que, tras coronar una corta subida, nos ofrece bonitas vistas del valle del Río Tajuña. Un lento aunque fácil descenso por la ladera nos acerca hasta Aranzueque.

Atravesamos el pueblo y, a la salida, tras cruzar el cauce del río y la carretera CM-236, seguimos brevemente una carretera, dirección Renera, para acceder a una excelente pista, ancha y lisa, que se interna entre campos de labor que alfombran la fértil ribera del río Tajuña. Las orillas del río están íntegramente cubiertas de árboles, cultivos y plantaciones se extienden hasta las cercanas paredes rocosas. Un bonito recorrido, rápido y cómodo, nos acerca de nuevo hasta la carretera CM-236 en las inmediaciones de Loranca de Tajuña. Un recorrido de casi nueve kilómetros de asfalto por la CM-236 nos permite circular, legalmente, por la Comunidad de Madrid. Junto al punto kilométrico número 3, de nuevo en tierras de Castilla La Mancha, abandonamos el asfalto para seguir una pista que comienza a ascender suavemente por un terreno agreste, entre encinas y arbustos, bordeando el Monte de los Tres Cerros. Más adelante la pista se estrecha, internándose entre campos de labor y encinas, siguiendo por la ladera izquierda del estrecho valle del Arroyo Torrejón. Un corto recorrido nos lleva hasta una pista más ancha, de firme empedrado, que desciende suavemente hasta la carretera CM-2003. Pasado el asfalto seguimos una pista estrecha de excelente firme que cruza, por un puente, el cauce del arroyo Torrejón jalonado por una extensa alameda. Un tramo final en continua subida nos lleva hasta Fuentenovilla.

Salimos del pueblo siguiendo la carretera CM-2001 y recorremos menos de un kilómetro por asfalto para acceder a una ancha pista de excelente firme. La pista desciende para vadear, por un paso reforzado, el Arroyo del Portillo flanqueado por una frondosa alameda. Pasado el cauce la pista asciende por la otra ladera, un pequeño barranco poblado de encinas. Al coronar avanzamos por un alto que nos ofrece bonitas vistas a la derecha de un pequeño valle por el que fluye el Arroyo de Valga. Un último tramo en suave bajada nos acerca hasta Mondéjar. Nos internamos por las calles del pueblo, siguiendo las indicaciones de Driebes, para acceder a una pista de buen firme que se aleja de Mondéjar, internándose por un valle, entre campos de labor salpicados de encinas, olivos y viñedos.

Tras cruzar la Cañada Real Soriana Oriental (casilla 36) seguimos, cerca del límite provincial entre Guadalajara y Madrid, por una hondonada cubierta de sembrados, campos de labor y viñedos. Una zona de suaves lomas en la que el firme empedrado de la pista es algo incómodo a tramos. En la casilla 41 dejamos el Barranco del Pilón, enfrente a la derecha, y ascendemos suavemente pasando junto al vértice geodésico Piqueras. En la siguiente casilla, a la izquierda, queda un desvío que lleva hacia Driebes. Avanzamos por un terreno montañoso que nos ofrece bonitas panorámicas de cumbres, bosques y extensos campos cultivados. Un último tramo en descenso, junto al Arroyo de Bataneros de Anos, nos acerca hasta la carretera CM-404. Recorremos menos de dos kilómetros por asfalto para acceder, en las cercanías de Driebes, a una pista incómoda, con bañeras, baches y rodadas, que se interna entre campos de labor. Poco antes de una bajada en terreno suelto, que conviene hacer con lentitud, pasamos junto a una zona de pinos jóvenes de repoblación. En la casilla 48 la pista mejora, aunque tiene bastantes agujeros y algún paso marcado por rodadas profundas, pero no plantea problemas. Un último tramo lento e incómodo entre campos de labor, en el que pasamos de la provincia de Guadalajara a la de Cuenca, nos lleva hasta una estrecha carretera asfaltada que avanza junto al Canal de Estremera.

Recorremos kilómetro y medio por asfalto, pasando junto a unas urbanizaciones, para acceder a una pista que se interna entre campos de labor y sembrados. La pista, ancha, lisa y con algunos baches, nos lleva a través del valle del río Calvache hasta una estrecha pista asfaltada (casilla 59). Desde aquí un recorrido entre campos de labor y plantaciones de girasoles, en el que la pista está poco marcada en algunos tramos, nos lleva hasta la casa de Valdepozas (casilla 64), donde nos juntamos con una pista de excelente firme que nos lleva con rapidez hasta las proximidades de Belinchón.

Bordeamos el pueblo y tras cruzar la autovía A-III, por un paso elevado, dejamos el asfalto para seguir una pista de firme excelente que avanza por una zona de suaves lomas. En el paisaje se alternan viñedos, olivos y encinas entre los campos de labor. Poco después de pasar el vértice Cabrilla (casilla 76) un tramo en suave y continua bajada, entre encinas y viñedos nos acerca hasta Zarza de Tajo. Nos internamos por el pueblo hasta llegar a la calle Pozas que, en las afueras de Zarza de Tajo, se convierte en una pista de buen firme que desciende para cruzar el Arroyo de los Prados y seguir junto a la ladera. La vega del arroyo está cubierta de campos de labor entre los que destaca una hilera de árboles junto al cauce. En la casilla 84 dejamos la pista principal siguiendo una más estrecha y menos marcada que avanza entre campos de labor de apagados tonos grises. La pista ofrece algunas dificultades en forma de pendientes laterales, zanjas y rodadas. Un tramo incómodo, aunque no complicado, en el que pasamos de la provincia de Cuenca a la de Toledo. Una suave bajada nos lleva a circular por el Camino de Huesa. Tras cruzar un pequeño valle, la Cañada Blanca, un ancho camino rural nos lleva hasta Santa Cruz de la Zarza.

Cruzamos el pueblo y junto a la ermita de San Antón cogemos un ancho camino rural de firme empedrado que se aleja del pueblo flanqueado por extensos olivares. Un rápido recorrido en el que hay que tener cuidado con la velocidad, ya que el piso, con gravilla, es muy deslizante y puede dar algún que otro susto. Un corto descenso por un barranco nos lleva a vadear el Arroyo Valle, jalonado por una extensa arboleda. Tras el vadeo ascendemos por la otra ladera. Avanzamos entre extensos olivares, abundantes viñedos y algunos almendros.

Pasada la casilla 102 nos internamos por el barranco de Valdehondo, un cañón agreste que atraviesa un paisaje árido poblado tan sólo por algunas encinas y olivos dispersos. El tono blanco de la pista contrasta con los marrones claros y los grises del entorno. Un largo tramo atravesando un terreno de lomas y cerros áridos, en el que solo crecen algunos viñedos y olivos, siguiendo una pista excelente, nos lleva hasta Villarrubia de Santiago. Salimos del pueblo siguiendo la carretera N-400 en dirección hacia Ocaña. Un recorrido de cinco kilómetros por asfalto nos acerca hasta Noblejas. Salimos del pueblo por la Avenida de Aranjuez que, tras las últimas casas, se convierte en una pista ancha que avanza entre viñedos y olivos. Avanzamos por una amplia llanura entre viñedos, olivos y campos de labor, un bonito paisaje manchego. En la casilla 118 dejamos la pista principal para seguir una más estrecha con algunos pasos de profundas rodadas. La pista mejora pronto y nos acerca hasta un paso a nivel con barreras manuales. Pasadas las vías llegamos a una cantera situada junto a la carretera de entrada a la ciudad. Menos de 500 metros nos separan de Ocaña, final de ruta.


Espacio publicitario

Enlaces relacionados


x cerrar

Añade las noticias de Autopista.es

Direccion url:
http://motor.terra.es/rss/motor.cfm